19/06/2009

Mira lo que hago.

La relación con mi madre nunca ha sido buena, pero tampoco tan mala sólo extraña. No me gusta describirla porque terminan dándose una idea o demasiado buena de ella, o demasiado mala, pero al final nunca ninguna la correcta. En una ocasión cuando yo tenía como cuatro o cinco años no recuerdo bien, mi mamá no estaba trabajando, no sé sí estaba de vacaciones o si cambiaba de trabajo, no sé, pero en esos días los recuerdo porque me llevaba al kinder he iba por mi y cuando llegaba la comida estaba lista y la casa estaba limpia, recuerdo mucho el olor que era entre sopa recién hecha y el zacate de afuera de la casa que siempre creció feo. Un día de esos era la salida del kinder y mi mamá no llegaba era yo ya el ultimo niño esperando y mi mamá ya se había tardado mucho, entonces con mi espíritu aventurero, que cabe decir lo tengo desde chiquito, decidí escaparme he irme solo a mi casa, esperé a que las maestras se distrajeran y me salí, recuerdo que corrí toda una cuadra hasta estar bien seguro de que ninguna de las maestras me seguía, mi casa estaba a cinco cuadras masomenos toda una odisea para un niño que no solo tenía cuatro años sino que era el mas pequeñito de la escuela, yo llevaba toda mi indumentaria, mi lonchera, mis colores, el pegamento, los colores y un dibujo que le había hecho a mi mamá, una manzana era. Por fin llegue a mi casa y la puerta estaba abierta pude entrar y la casa estaba vacía, la sopa ya estaba en la estufa y de pronto me enoje mucho porque mi mamá llego tarde porque me daba miedo y porque había llegado solo y ella no estaba ahí, cuando pensaba que ya era normal todo caché que no lo era y no lo iba a ser nunca, no con una mamá como la mia. Decidí regresar al kinder y a mitad del camino a la altura de la plaza vi de lejos a mi mamá y me enojé más, entonces se acercó y me gritó “porque te fuiste solo” y yo le grite “porque no fuiste por mi” y entonces agarré mi dibujito y le dije: “mira lo que hago” y rompí el dibujo que le había hecho con todo mi cariño de niño de kinder, entonces ella me agarró del brazo y se espero a llegar a la casa y entonces me pegó bien fuerte y lloré mucho, ese día no comí, por la tarde llegó mi abuelito yo estaba en mi cuarto escuchado como le contaba mi mamá que me había escapado de la escuela luego mi abuelito se subió al cuarto, no me regaño ni nada se pudo a jugar conmigo y me dio una gelatina.

5 Comentarios:

espantapájaros dijo...

yo tambien tenia la sensacion esa de la normalidad que en realidad no era normal

Memorias Educadas dijo...

A veces el amor de madre es impredecible, ¿no crees? Es de esas cosas azarosas de las que no hay mucho qué esperar. Toda una montaña de emociones.

Chiquita Violenta dijo...

tu abuelito, eso fue bueno.

Asi son las mamas...

u-u

1080! dijo...

eso fue cuando vivias en chile

Hózkar dijo...

Es lindo leer las expeciencias de este diablo aunque, para serles sincero, prefiero escuchárselas cara a cara para así poder ver el transfondo y el gran sentimiento que caprichosamente guarda en sus ventanales el autor.

 
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